lunes, 7 de octubre de 2019

La vida que vence


Si tu hijo se enferma gravemente, y los médicos pronostican que sólo le queda un año de vida ¿Qué vas a hacer durante ese año? ¿Esperar pasivamente que suceda lo inevitable? No, seguro que no.

Porque cuando amas y permites que el dolor del otro te atraviese hasta las entrañas, lo imposible no existe.

Por eso nuestra terquedad de creer que es posible construir un mundo mejor, donde la ambición de unos pocos no arrebate la felicidad de las mayorías. No importa si somos débiles o somos pocos.